Glen Hansard en la Sala Barts de Barcelona

Glen Hansard

Ante el público de la sala Barts, donde iniciaba, dentro del 17è Banc Sabadell Festival del Mil·lenni, su nueva gira por Europa, sin guitarra y con el escenario casi a oscuras. Parecía que entonaría ‘Grace beneath the pines’ a capella, pero sonaron también una sutil sección de cuerdas y un piano lejano. Con lo mínimo se puede llegar a lo máximo. Este góspel de cámara resquebrajaría hasta el corazón más pétreo.

  Pero no es la única forma de emocionar con que cuenta el trovador irlandés: también puede hacerlo desde los crescendos de pop épico, la tonada cálida pub-rock para corear entre amigos, e incluso el ‘angst’ de un grunge en clave acústica. Es el resultado del largo y siempre bastante inquieto camino recorrido por Hansard, quien no alcanzó la fama global (con la película ‘Once’) como un novicio, sino tras pasar por The Commitments o desarrollar desde principios de los 90 una fructuosa carrera como líder del grupo folk-rock The Frames.   Antes de las explosiones, otra implosión bellísima: ‘Just to be the one’, en la que se suma el resto de la banda, es decir, batería, bajo, segundo guitarrista y sección de metales (saxo, trompeta y trombón).Once músicos en total sobre el escenario, dispuestos a dar lo mejor de sí mismos casi hasta que el cuerpo aguantara: la actuación se extendió hasta algo más de las dos horas y cuarto.   La melancolía reinante se disipó con ‘Winning streak’, un llamamiento de ánimo a un amigo que sitúa al dublinés más cerca que nunca de Nashville. Hansard dedicó la casi emocore ‘My little ruin’ a otro amigo, un DJ que le ayudó a conocer Barcelona cuando visitó la ciudad con veintipocos; si el oído no me falla, hablaba deSideral. “Le echo de menos”, dijo.

Hansard apenas tocó el repertorio de The Frames (solo la muy grunge ‘Revelate’ y ‘Mind’s made up’) y esquivó bastante el material grabado junto a su ex Markéta Irglová: sonó la oscarizada ‘Falling slowly’ (con el apoyo vocal de una espontánea) porque, de lo contrario, alguien habría quemado la sala Barts; también algún tema adicional de ‘Once’ como ‘Say it to me now’, en un bis desenchufado y desde el piso más alto. Pero ni rastro del segundo album de The Swell Season (‘Strict joy’).

  Con toda lógica, prefirió concentrarse en su material en solitario, incluyendo la canción que compuso para ‘Los juegos del hambre’ (‘Come away to the water’), además de homenajear al ilustre irlandés Van Morrison con una versión apasionada del clásico ‘Astral weeks’. La humanidad desbordaba el escenario.
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